dijous, 17 de juliol del 2008
diumenge, 13 de juliol del 2008
divendres, 11 de juliol del 2008
dijous, 10 de juliol del 2008
Moanin'
Jimmy Smith
Quincy Jones Big Band
Q - Moanin'
Cargado por dow30
Rhoda Scott
Ernestine Anderson
Ernestine Anderson - Moanin (BBB 1967)
Cargado por soulpatrol
The Mars Volta - Asilos Magdalena (Peru)
Enfermo llegue, Y para componerme ando de vago, no me des tu obedencia, Por que te enseño mi cuerpo de lodo, Donde la piel estubo debil, Con una hambre que no me deje cantar, En mi vida el oscuro me mantiene, Cuando yo te vi en la lluvia me prometiste tu sangre, Yo no me quedo... En mi vida, El oscuro me mantiene, Cuando yo te vi en la lluvia me prometiste tu sangre, yo no me quedo... Ya que caiste en este mundo, Cargo una navaja dios mio para ti, Cuantas veces me mordiste y cuantas veces yo me fui, Ya no estoy enamorrado, Con tus mentiras, El imfierno me duerme, Por que el imfierno es la unica verdad, En mi vida el oscuro me mantiene, Cuando yo te vi en la lluvia me prometiste tu sangre, yo no me quedo... En mi vida, El oscuro me mantiene, Cuando yo te vi en la lluvia me prometiste tu sangre, yo no me quedo... Estrella de la mañana, Samael te persigo a ti, Y si me quedo sin alas, Nada mas me muero por ti... Estrella de la mañana, Samael te persigo a ti, Y si me quedo sin alas, Nada mas me muero por ti...
dimecres, 9 de juliol del 2008
Restaurant Shalimar (Pakistanés)

El local és petit i el servei és molt amable.
Molt bona relació qualitat preu (15-24€)


dijous, 26 de juny del 2008
Tango "Nostalgias" (1936)
Voz de Carlos José Pérez de la Riestra (Charlo)
Quiero emborrachar mi corazón
para olvidar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aqui vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas.
Si su amor fue flor de un dia,
por que causa es siempre mia
esta cruel preocupación.
Quiero, por los dos, mi copa alzar
para olvidar mi obstinación,
y más la vuelvo a recordar.
Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración...
Angustias
de sentirme abandonado
y sentir que otro a su lado
pronto, pronto le hablara de amor...
Hermano,
yo no quiero rebajarme
ni pedirle ni rogarle
ni decirle que no puedo más vivir.
Desde mi triste soledad
vere caer las rosas muertas
de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris
quizas a ti te hiera igual
algun amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas.
Si las copas traen consuelo,
aqui estoy con mi desvelo
para ahogarlo de una vez.
Quiero emborrachar al corazón
para después poder brindar
por los fracasos del amor.
diumenge, 22 de juny del 2008
dimarts, 17 de juny del 2008
Swing (2002) Tony Gatlif
Le chant de la paix
Kalé yaca / Les Yeux Noirs
Rêve de Swing
A scene from Vengo (2000) Tony Gatlif
Canta "La Caita"
Tony Gatlif
Tchavolo Schmitt
Django Reinhardt - Dark Eyes
Django Reinhardt & Stéphane Grappelli - Tears
dilluns, 16 de juny del 2008
Los idiotas (1998) de Lars von Trier

A group of perfectly intelligent young people decide to react to society's cult of an aimless, non-creative and non-responsible form of intelligence by living together in a community of "idiots". Their main activity becomes going out into the world of "normal" people and pretending to be mentally retarded. They take advantage of this situation to create anarchy everywhere they go and try by every possible means to make people annoyed, disturbed, miserable, ridiculous, angered, and shocked. The films start as they recruit a new lost soul and introduced her to their megalomaniac leader.
A film by idiots, about idiots, for idiots.
Dogme95
dissabte, 14 de juny del 2008
Beethoven Sonata No.14

Beethoven Sonata No.14 in C Sharp Minor Op.27
Benno Moiseiwitsch
I. Adagio sostenuto
II. Allegretto
III. Presto agitato
dilluns, 9 de juny del 2008
Julio Cortázar

¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
En Pacífico las cosas ocurren casi siempre en un patio con macetas y música de radio. Para estas ocasiones los vecinos condescienden a apagar las radios, y quedan solamente los jazmines y los parientes, alternándose contra las paredes. Llegamos de a uno o de a dos, saludamos a los deudos, a quienes se reconoce fácilmente porque lloran apenas ven entrar a alguien, y vamos a inclinarnos ante el difunto, escoltados por algún pariente cercano. Una o dos horas después toda la familia está en la casa mortuoria, pero aunque los vecinos nos conocen bien, procedemos como si cada uno hubiera venido por su cuenta y apenas hablamos entre nosotros. Un método preciso ordena nuestros actos, escoge los interlocutores con quienes se departe en la cocina, bajo el naranjo, en los dormitorios, en el zaguán, y de cuando en cuando se sale a fumar al patio o a la calle, o se da una vuelta a la manzana para ventilar opiniones políticas y deportivas. No nos lleva demasiado tiempo sondear los sentimientos de los deudos más inmediatos, los vasitos de caña, el mate dulce y los Particulares livianos son el puente confidencial; antes de media noche estamos seguros, podemos actuar sin remordimientos. Por lo común mi hermana la menor se encarga de la primera escaramuza; diestramente ubicada a los pies del ataúd, se tapa los ojos con un pañuelo violeta y empieza a llorar, primero en silencio, empapando el pañuelo a un punto increíble, después con hipos y jadeos, y finalmente le acomete un ataque terrible de llanto que obliga a las vecinas a llevarla a la cama preparada para esas emergencias, darle a oler agua de azahar y consolarla, mientras otras vecinas se ocupan de los parientes cercanos bruscamente contagiados por la crisis. Durante un rato hay un amontonamiento de gente en la puerta de la capilla ardiente, preguntas y noticias en voz baja, encogimientos de hombros por parte de los vecinos. Agotados por un esfuerzo en que han debido emplearse a fondo, los deudos amenguan en sus manifestaciones, y en ese mismo momento mis tres primas segundas se largan a llorar sin afectación, sin gritos, pero tan conmovedoramente que los parientes y vecinos sienten la emulación, comprenden que no es posible quedarse así descansando mientras extraños de la otra cuadra se afligen de tal manera, y otra vez se suman a la deploración general, otra vez hay que hacer sitio en las camas, apantallar a señoras ancianas, aflojar el cinturón a viejitos convulsionados. Mis hermanos y yo esperamos por lo regular este momento para entrar en la sala mortuoria y ubicarnos junto al ataúd. Por extraño que parezca estamos realmente afligidos, jamás podemos oír llorar a nuestras hermanas sin que una congoja infinita nos llene el pecho y nos recuerde cosas de la infancia, unos campos cerca de Villa Albertina, un tranvía que chirriaba al tomar la curva en la calle General Rodríguez, en Bánfield, cosas así, siempre tan tristes. Nos basta ver las manos cruzadas del difunto para que el llanto nos arrase de golpe, nos obligue a taparnos la cara avergonzados, y somos cinco hombres que lloran de verdad en el velorio, mientras los deudos juntan desesperadamente el aliento para igualarnos, sintiendo que cueste lo que cueste deben demostrar que el velorio es el de ellos, que solamente ellos tienen derecho a llorar así en esa casa. Pero son pocos, y mienten (eso lo sabemos por mi prima segunda la mayor, y nos da fuerzas). En vano acumulan los hipos y los desmayos, inútilmente los vecinos más solidarios los apoyan con sus consuelos y sus reflexiones, llevándolos y trayéndolos para que descansen y se reincorporen a la lucha. Mis padres y mi tío el mayor nos reemplazan ahora, hay algo que impone respeto en el dolor de estos ancianos que han venido desde la calle Humboldt, cinco cuadras contando desde la esquina, para velar al finado. Los vecinos más coherentes empiezan a perder pie, dejan caer a los deudos, se van a la cocina a beber grapa y a comentar; algunos parientes, extenuados por una hora y media de llanto sostenido, duermen estertorosamente. Nosotros nos relevamos en orden, aunque sin dar la impresión de nada preparado; antes de las seis de la mañana somos los dueños indiscutidos del velorio, la mayoría de los vecinos se han ido a dormir a sus casas, los parientes yacen en diferentes posturas y grados de abotagamiento, el alba nace en el patio. A esa hora mis tías organizan enérgicos refrigerios en la cocina, bebemos café hirviendo, nos miramos brillantemente al cruzarnos en el zaguán o los dormitorios; tenemos algo de hormigas yendo y viniendo, frotándose las antenas al pasar. Cuando llega el coche fúnebre las disposiciones están tomadas, mis hermanas llevan a los parientes a despedirse del finado antes del cierre del ataúd, los sostienen y confortan mientras mis primas y mis hermanos se van adelantando hasta desalojarlos, abreviar el ultimo adiós y quedarse solos junto al muerto. Rendidos, extraviados, comprendiendo vagamente pero incapaces de reaccionar, los deudos se dejan llevar y traer, beben cualquier cosa que se les acerca a los labios, y responden con vagas protestas inconsistentes a las cariñosas solicitudes de mis primas y mis hermanas. Cuando es hora de partir y la casa está llena de parientes y amigos, una organización invisible pero sin brechas decide cada movimiento, el director de la funeraria acata las órdenes de mi padre, la remoción del ataúd se hace de acuerdo con las indicaciones de mi tío el mayor. Alguna que otra vez los parientes llegados a último momento adelantan una reivindicación destemplada; los vecinos, convencidos ya de que todo es como debe ser, los miran escandalizados y los obligan a callarse. En el coche de duelo se instalan mis padres y mis tíos, mis hermanos suben al segundo, y mis primas condescienden a aceptar a alguno de los deudos en el tercero, donde se ubican envueltas en grandes pañoletas negras y moradas. El resto sube donde puede, y hay parientes que se ven precisados a llamar un taxi. Y si algunos, refrescados por el aire matinal y el largo trayecto, traman una reconquista en la necrópolis, amargo es su desengaño. Apenas llega el cajón al peristilo, mis hermanos rodean al orador designado por la familia o los amigos del difunto, y fácilmente reconocible por su cara de circunstancias y el rollito que le abulta el bolsillo del saco. Estrechándole las manos, le empapan las solapas con sus lágrimas, lo palmean con un blando sonido de tapioca, y el orador no puede impedir que mi tío el menor suba a la tribuna y abra los discursos con una oración que es siempre un modelo de verdad y discreción. Dura tres minutos, se refiere exclusivamente al difunto, acota sus virtudes y da cuenta de sus defectos, sin quitar humanidad a nada de lo que dice; está profundamente emocionado, y a veces le cuesta terminar. Apenas ha bajado, mi hermano el mayor ocupa la tribuna y se encarga del panegírico en nombre del vecindario, mientras el vecino designado a tal efecto trata de abrirse paso entre mis primas y hermanas que lloran colgadas de su chaleco. Un gesto afable pero imperioso de mi padre moviliza al personal de la funeraria; dulcemente empieza a rodar el catafalco, y los oradores oficiales se quedan al pie de la tribuna, mirándose y estrujando los discursos en sus manos húmedas. Por lo regular no nos molestamos en acompañar al difunto hasta la bóveda o sepultura, sino que damos media vuelta y salimos todos juntos, comentando las incidencias del velorio. Desde lejos vemos cómo los parientes corren desesperadamente para agarrar alguno de los cordones del ataúd y se pelean con los vecinos que entre tanto se han posesionado de los cordones y prefieren llevarlos ellos a que los lleven los parientes.
diumenge, 1 de juny del 2008
Restaurant Can Maño

Calamars, Sardines, Rogers, Gambes a la planxa, Llucets...
Ambient familiar en un local sense pretencions ornamentals
Relació qualitat preu "im-presionante" (15 euros)
Direcció - C/ Baluard, 12
Teléfon - 93.319.30.82
Horari - Dill a Div de 9 a 16h. i de 20 a 23h.
Diss de 9 a 16h.
(Tancat : Diss nit, Diu i Festius)
Mapa
Restaurant no afectat pel pla urbanísitc "Barcelona=Parc Temàtic"



